Desde el año 2004 que me ha tocado cubrir diversos procesos eleccionarios en Maipú. Como consecuencia de la decisión de ejercer el periodismo comunal, he podido conocer a muchos candidatos a concejales, concejales en ejercicio y a varios, que mueren por intentarlo, pero no se atreven a probarse en una elección.

El periodismo local tiene un componente particular. Tu mundo es más pequeño, pues te acotas a la geografía de tu comuna; en este proceso van varios amigos y conocidos que buscan ser concejales. De los 108 candidatos, me ha tocado conocer de cerca de varios. Existe un puñado de excelentes personas, que no tengo dudas lo harían muy bien; también va otro puñado de eternos sinvergüenzas, que buscarán el negocio fácil, el acomodo de conocidos y que están llenos de mañas.

Todo esto para decir que en esta elección me tomaré la libertad de pedir –por primera vez en 12 años de periodismo local- a nuestros lectores, el voto para una candidata. Ella no es mi amiga. Pero la admiro profundamente.

Se llama Elizabeth González, pero todos le dicen “Poli”. Va como independiente en la lista de revolución democrática. Pero sus pergaminos van más allá de su juventud. Es alguien común. Una indignada más que, en vez de esconderse en un computador a reclamar por el estado actual de la política, ha decidido hacer un cambio.

La Poli es alguien que se aburrió de que ciclistas, como ella, murieran sin pena ni gloria en Camino a Melipilla. Su rabia, la canalizó en un movimiento ciudadano, de amigos pedaleros, que lograron convencer al MOP de invertir más de 1000 millones de pesos en una ciclovía en el Camino a Melipilla.

Es alguien con opinión, informada y que no se deja tentar por modas electorales. Va de frente, y sabe escuchar. En el fondo tengo la seguridad que sería una muy buena concejala, que le haría muy bien al alicaído concejo municipal de Maipú.

Razones para votar por la Poli abundan. Se podrían decir muchas cosas. Pero tal vez basta con decir que no es ladrona, ni corrupta. ¿Suficiente no?