La carrera política del actual alcalde de Maipú: Alberto Undurraga, ha sido, en términos cuantificables, todo un éxito. Sus detractores (que vaya que los tiene) podrán discutir sobre su forma de hacer política, dirigir los destinos de nuestra comuna, pero a la hora de calificar su performance electoral, poco o nada tienen que decir.

El 2004 logró impedir la reelección de Roberto Sepúlveda. 68.907 vecinos votaron por Alberto Undurraga Vicuña, contra 53.231 que lo hicieron por Sepúlveda. Ahí comenzaba una carrera política que no ha conocido de fracasos y que ese domingo 31 de octubre de 2004, terminó con Undurraga y Orrego tomados del brazo del en ese entonces, Presidente Ricardo Lagos, en La Moneda.

Cuatro años más tarde (el 2008) varios que hoy se declaran Undurragistas, se mostraban escépticos. A pesar que el rival a vencer en las elecciones era Ricardo Sepúlveda, hermano de Roberto y –en el papel y la realidad- un hueso mucho más fácil de roer. Muchos ponían en duda la reelección de “Alberto”. No obstante ese domingo 28 de octubre de 2008, todos los cálculos quedaron chicos. Undurraga pasaba de 52.231 votos a 90.961, creciendo 38.730 votos. Una cifra arrolladora.

Si el 2004 Undurraga era “la sorpresa” el 2008 se consolidaba como un político lleno de futuro.

LOS VOTOS DE UNDURRAGA SON DE UNDURRAGA

Los votos en política no son endosables. Al menos así dicen los que saben de política. En la práctica, la frase se ha hecho 100% realidad. El 2005, un año después de ser electo alcalde, fueron las elecciones de diputados. Undurraga se paseó con Luis Pareto, el candidato de la DC para todos lados y a quien le preguntase le reconocía que “Don Luis” era su candidato. De nada sirvió, Pareto apenas alcanzó en Maipú 16.916 votos, muy lejos del PPD: Álvaro Escobar que rozó los 60.000

El 2009 la situación no cambió en demasía. Undurraga había logrado la reelección con más de 90 mil votos, pero el Doctor Fábrega, candidato de la DC y ampliamente apoyado por Undurraga solamente obtuvo 16.469 votos en Maipú. Analizando las elecciones de diputados de 2005 y 2009 se infiere claramente que Undurraga fue absolutamente incapaz de traspasar parte importante de su votación a sus candidatos. Tal como reza el encabezado de este tópico, los votos de Undurraga son de Undurraga.

“NO VOY A LA REELECCIÓN”

Al principio era una especulación que tenía poco asidero pero sonaba cada cierto tiempo en los círculos políticos comunales. Undurraga, el alcalde de los 90 mil votos no quería postular a un tercer periodo. Él, dueño de una carrera política en ascenso se convencía cada día que debía aspirar más alto. Estaba dispuesto a dar la batalla por la circunscripción Santiago Poniente, para ello tendría que enfrentar a Guido Girardi.

Tal cual como cuando se fue Bielsa de la selección y el país se lleno de “viudas”, la decisión de Undurraga caló profundo en varios que durante los siete años de gestión que lleva han estado a su lado, en buenos puestos laborales y con buenos sueldos (o reguleques, dependiendo de la óptica que se le mire).

Undurraga lo ha dicho en todos los tonos, en público y privado y hasta ha ocupado medios de circulación nacional para dejar claro que “no voy a la reelección”.

UNA SUCESIÓN IDEAL

En un mundo político ideal la cosa habría sido más o menos así. Undurraga habría buscado entre su gente, o al menos entre su grupo de “príncipes” en la DC, a aquel que le sucederá en el cargo de Alcalde de Maipú. Tras algunas conversaciones y avisar al Presidente de la DC: el también “príncipe” Ignacio Walker, habría sellado el compromiso. Sin embargo el clima político del país, no está para candidatos nominados a dedo. Y todo se complicó. 

Al principio Undurraga se la jugó por Zarko Luksic, ex diputado de la DC y abogado quien, dicen sus mismos camaradas, estaba más preocupado de saber cual es el sueldo de un alcalde, que ser candidato por Maipú. Además quería ser nominado a dedo y se negaba a participar en primarias.

Por otro lado estaba David Morales, alcalde de Isla de Maipo quien esperaba pacientemente que Zarko desapareciera del mapa. Y así fue. David Morales se transformó en el candidato oficial de Undurraga para sucederlo. No obstante, Undurraga leyó de forma correcta la coyuntura política y manifestó que el mecanismo para definir a su sucesor serán primarias abiertas.

En medio de toda la teleserie de Undurraga, Luksic y Morales, había un candidato que desplegaba todos sus contactos en las redes de vecinos para ir convenciendo a la gente que lo eligieran como candidato a suceder a Undurraga: Christian Vittori Muñoz. 

PRIMARIAS EL 15 DE ENERO

Hoy el escenario es incierto. Así lo exponen los nerviosismos que imperan en los comandos de Christian Vittori y David Morales y los “analistas de la plaza de Maipú” son incapaces de entregar un pronóstico. Es más, el Presidente del PDC tiene facultades para designar un candidato a dedo, lo cual no hace más que confirmar el dicho que dice que a veces “el remedio, es peor que la enfermedad”. Tanto Vittori como Morales han invertido tiempo y dinero para unas primarias que podrían irse al tacho de la basura si es que no convocan mucha gente, el candidato que las gane no marca bien en las encuestas o, a algún cacique de la DC le da por nominar a otro candidato. Eso sería una falta de respeto no sólo para los candidatos en competencia (hay un tercero, pero no tiene chances reales), sino que para todos los que emitan su voto el día 15 de enero.

¿TRIUNFARÁ UNDURRAGA?

Si el día 15 de enero David Morales pierde la primaria, será un fracaso del alcalde de Isla de Maipo, pero también del de Maipú: Alberto Undurraga. Vittori hace un mes tenía ventaja sobre Morales y veremos si el tiempo le alcanzó al edil de la Isla para revertir la situación. De hecho se especula que varios directores municipales que para la foto aparecen abrazados con Morales, en sus horarios libres hilan, maquinan y se la juegan por Vittori.

Una muestra de lo complicado de la situación es que Herman Silva, uno de los caudillos más grandes que tiene la DC en Maipú optó por no jugarse por nadie. Hace unos días le pregunté pues lo había visto en fotos con Morales y Vittori. “No me la juego por nadie”, me dijo. Entre medio de risas una palabra se le escapó: “es por estrategia”. Si don Herman no tiene las cosas claras, imaginen los otros.

Y así, una sucesión que debió haber sido simple para un alcalde de 90 mil votos se ha ido retorciendo. Hoy, la posibilidad que el sucesor de Undurraga sea un candidato que no sea del gusto del edil es una variable que se puede dar.