Carlos Richter cayó redondo en la broma de Carlos Jara

Carlos Richter cayó redondo en la broma de Carlos Jara

Aquellos que están inmersos en el submundo de la política comunal, saben que el concejal de RN: Carlos Richter, es famoso por su temperamento, que a veces le juegan malas pasadas. Como le ocurrió la semana pasada.

El día importa poco, pero son apenas pasadas las ocho de la mañana y el celular de Richter suena. Del otro lado de la línea escucha a un enojado Carlos Jara quien le manifiesta su indignación. La frase no es textual, pero el sentido es el correcto. “Estoy indignado, esto llegó muy lejos. ¿Viste la revista El Abrazo? Sale la hija del Sepúlveda (Roberto Sepúlveda, ex alcalde de Maipú), diciendo que va a ser concejala por la comuna. Yo voy a dejar la escoba”, le dice Jara y luego le corta. La broma debió haber llegado hasta ahí. Pero siguió.

Richter está en su auto y se indigna. ¿En qué estaría pensando el alcalde para dejar que la hija de su ex rival haga campaña en la revista municipal?. Richter llama a Miguel Espejo, hombre cercano a Undurraga. Richter no se guarda nada, y dicen que hasta garabatos hubo. Carlos Richter está indignado y pide explicaciones. Espejo no entiende nada y llama a la encargada de comunicaciones, quien tampoco entiende lo que sucede. Luisa Inzunza por más que mira la revista no encuentra la nota a la que hace alusión Carlos Richter. Más de alguno piensa que hay dos versiones de la revista y nadie se atreve a preguntarle al alcalde Undurraga. El nerviosismo en la alcaldía cunde.

Finalmente la cosa decanta. El único que aparece en la revista es el concejal Carlos Jara con su banda Déjà Vu. Todo ha sido una broma que llegó demasiado lejos. Jara se entera de lo que ha hecho su amigo: llamar a medio mundo sin haber chequeado la información.

Finalmente un risueño Carlos Jara llama a Richter para decirle que había amanecido chistoso. La broma se divulga entre los concejales y todos ríen de la situación. También lo hace Richter, al comprobar que su temperamento le volvió a jugar una mala pasada.