Lo perdieron todo. El terremoto los despertó y les hizo arrancar con lo puesto. Y tras de sí, dejaban el sueño de la casa propia. Derrumbado tras sus espaldas estaban sus hogares. Y se convirtieron en los “niños símbolos” del terremoto en la Región Metropolitana. Y tuvieron que soportar las miradas morbosas de personas que vinieron de todos lados a ver su desgracia. Cual paseo dominical, llegaban los mirones. Y los periodistas y la prensa en general. Con sus cámaras esperando que se cayera el edificio.

¿Y la constructora? Mujica & González no aparecía por ningún lado. Mientras la constructora PAZ negociaba con los afectados en uno de sus edificios, mostrando como se deben hacer las cosas. Los maipucinos dormían en la calle. Pasaban frío y peor aún: veían impotentes que su inversión estaba en el suelo.

Álvaro Mujica, dueño de la inmobiliaria se dignó a dar la cara. Fue en Chilevisión noticias que reconoció que “El no habernos comunicado con los propietarios fue un error”. Bien por él. Sin embargo la solución ofrecida por el personaje es una ofensa en sí misma: ofertó públicamente $200.000 para cada vecino para arreglar la situación.

El cara de nalga reconoció que el “dineral” sale de “nuestros ahorros”. El “pobrecito” se quejó que la inmobiliaria “no tiene más recursos”. Casi un mes después del terremoto, el sinvergüenza se dio cuenta que “”El no habernos comunicado con los propietarios del edificio fue un error que ahora me doy cuenta que debimos haberlo hecho: debimos haber estado ahí con ellos”

MAL CONSTRUIDO

Joel Becerra, a través de nuestro sistema de comentarios, aportó valiosa información sobre la construcción de los edificios. Acá les citamos textual: “Conozco ese edificio desde el inicio de su construcción, y lo que nadie sabe y lo que nunca reconocerán, es que no se utilizó hormigón certificado por ninguna empresa, es decir, los mismos maestros jornaleros de la obra revolvían la mezcla y a medida que crecía el edificio, la subían en tarros, con un improvisado sistema de cuerdas y roldana .

Tampoco se utilizó un buen sistema de moldajes en los muros, ni se vibró el concreto como es debido para compactar y así evitar nidos o burbujas de aire en los moldajes (ellos mismos lo dijeron en su ocasión)

Creo que los moralmente responsables de esta obra son quienes la ejecutaron, ya que el incentivo principal de construir así de asquerosamente barato, es ganar el dinero de los premios ofrecidos por sus mandantes.

Los señores: Administrador de obra, Marcelo Mejías y su Jefe de obra, Oscar Candia, a quienes conocí hace años, son gente sin asco. Si podían solucionar un problema usando personal no calificado, lo hacían. Para ellos lo principal era el costo, aunque este fuera a costa de la calidad.

Ellos tienen mucho que explicar tanto a la justicia, como a las personas que vieron sus sueños quebrarse la madrugada del 27 de febrero, en ese edificio de cemento hechizo y yeso barato, pero les aseguro algo, nunca darán la cara porque son unos cobardes.

PALABRAS FINALES

Siento no mantener la “objetividad” con esta noticia. Aunque no exista lo objetivo cuando se trata de seres humanos, la actitud, la mofa que hace el señor Mujica traspasan todos los límites de lo que se puede declarar como normal.